miércoles, 7 de marzo de 2012

Kobayashi Issa (1763-1828)

Kobayashi Issa 小林一茶


15 de junio de 1763 – 5 de enero de 1827.
Fue un escritor japonés, nacido Kobayashi Nobuyuki y apodado Yataro durante su juventud. 
Es famoso como autor de haiku.

Era la primavera de 1763 en la ciudad de Kashiwabara, en la antigua provincia japonesa de Shinano. Su familia se dedicaba a la agricultura, algo habitual en el Japón feudal del siglo XVIII.
Cuando contaba pocos años, su madre falleció. 
Pasó a estar a cargo de su abuela y fue entonces cuando el pequeño conoció por vez primera el haiku, de la mano de un poeta del pueblo llamado Shinpo
Sin embargo, su padre tardó poco en contraer matrimonio de nuevo, un matrimonio infeliz. 
Los problemas con su madrastra no tardaron en aparecer, y tampoco las palizas: Yataro recordaría haber sido golpeado "más de 100 veces en una misma noche". La situación se hizo aún más insoportable cuando su madrastra dio a luz a su hermanastro.

A la edad de 14 años marchó a Edo, la actual Tokio, enviado por su padre.
Sabemos que fue allí donde retomó el contacto con el haiku
Sus días se alternaban entre su trabajo en un templo budista y sus estudios con los poetas Mizoguchi Sogan y Norokuan Chikua, en la escuela de haiku Katsushika
Su talento no tardó en salir a la luz y Seibi Natsume se convirtió en su mecenas.

Por aquel entonces Issa aún no existía. Sus poemas iban firmados con los seudónimos Kobayashi Ikyo o Nirokuan Kikumei. 
Fue en 1792 cuando abandonó definitivamente el nombre de Yataro y adoptó el nombre literario de Issa
Reza uno de sus haikus:


"Con la primavera 
 Yataro renació 
convertido en Issa" 


Tras un viaje por el suroeste del Japón en 1795, Issa publicó su libro de Poemas Tabishui.
En los años posteriores vivió en diferentes ciudades, conoció la legendaria Kioto, Osaka, Matsuyama, Nagasaki y otras muchas. 
Pero si bien su fama como poeta se acrecentaba, Issa conoció durante muchos años la pobreza. Años en los que se vio obligado a trabajar duramente y a realizar frecuentes viajes. Incluso volvió alguna vez a su tierra natal.

Allí, en Kashiwabara, su padre falleció víctima de la fiebre tifoidea. 
Los problemas volvieron a surgir con su madrastra y su hermanastro, que le impidieron durante 13 años heredar las propiedades que su padre siempre deseó que fueran para él. 
En el Diario de la muerte de mi padre (1801) relata los pleitos y los detalles de la enfermedad de su padre.
De él dice que, a pesar de la enfermedad que le devoraba, "sonreía alegre a todo el que le ofrecía veneno, y despreciaba al que le obligaba a tomar medicinas". 
El cuerpo fue incinerado de acuerdo con los ritos budistas, e Issa guardó sus huesos.

En los comienzos de 1810 decidió instalarse definitivamente en Kashiwabara y se casó con una joven del pueblo. 
Tenía ya 50 años pero no le esperaba un feliz retiro; al contrario aquella fue la época más terrible de su vida. En los 10 años siguientes vio morir a sus 4 hijos, y también a su mujer en el parto del último de ellos. 
Volvió a casarse, ya con 62 años, pero se divorció a los pocos meses. 
Aún se casó por tercera vez. 
Entonces su casa se incendió, y volvió a la más absoluta pobreza.
Los últimos meses de su vida los pasó en un almacén con piso de tierra. 
Murió en el invierno de 1827, sin llegar a ver el nacimiento de su última hija.



                                                                             
Kobayashi Issa (1763-1828)



 Haikus de Issa


Hasta mis pies
¿cuándo y cómo has llegado,
caracolillo?


Tampoco yo
he encontrado un hogar.
Tarde de otoño.


Huye el rocío.
En este mundo sucio
no hago yo nada.


De no estar tú
Demasiado enorme
Sería el bosque.


***


Hiru no ka wo   ushiro ni kakusu   hotoke kana

Mosquitos diurnos:
Buda los esconde
detrás de él.


En realidad, durante el día los mosquitos se esconden en la oscuridad detrás de la imagen o la pintura colgante de Buda en el santuario. 
La fantasía es que Buda realmente esté escondiendo los mosquitos detrás de sí. 
La verdad es que no hay nada que no sea Buda, 
y que él esconde los mosquitos dondequiera que ellos se escondan.

(R.H.Blyh. Haiku. Vol III. Hokuseido. Tokio, 1952)


***



U no mane wo  u yori kôsha na  kodomo kana

La imitación del niño
¡es más encantadora
que el cormorán real!


***


El trino matinal
del ruiseñor, calado
por esta lluvia

Trad. Profesor
Fernando Rodríguez- Izquierdo


***


Las distintas montañas
se reflejan en las pupilas
de la libélula

Trad. Samuel Wolpin


***


No lloréis bichos,
que sufren desengaños
hasta los astros

Trad. Antonio Cabezas


***


¡Ah! ser como
un niño
el día de Año Nuevo


***


Sentado aquí,
como uno de nosotros,
el gato: fin de Año


***


Viento de otoño...
¡Cuántas cosas pesan
en el corazón de Issa!

Trad. Vicente Haya


***


Bajo la meada,
una gota, otra gota
¡Florece el lirio!


***

Haikus de Issa 
traducidos por Antonio Cabezas 


rusu ni suru zo
koi shite asobe
io no hae

Voy a salir;
disfrutad el amor,
moscas de casa.



kimi nakute
makoto ni tadai no
kodachi kana

De no estar tú,
demasiado enorme
sería el bosque.



kuraki yori
kuraki ni iru ya
nekono koi

Desde lo oscuro
en lo oscuro se adentra:
amor de gato.



kagerô ya
me ni tsukimatou
warai-gao

En las tinieblas
lo que ronda mis ojos
es su sonrisa.


(Jaikus inmortales. Hiperión. Madrid, 1994):

***

Waga aji no zakuro e hawasu shirami kana

En la granada,
que tiene mi sabor,
coloco al piojo.


Viento de otoño. 
Ella siempre quería arrancar 

las flores rojas. 





Mientras pensaba que aplastar piojos es una cosa lastimosa, y que tirarlos y matarlos de hambre es un triste espectáculo, de súbito vinieron a mi mente las instrucciones de Budha sobre la Madre-demonio.

La tradición refiere que cierta Madre-demonio recorría el país, à la Grendel,* devorando a los hijos de los seres humanos. 
Al enterarse de esto, Budha dijo: 
"Alejen de ella a su hijo, conviértanlo en discípulo budista, y ella sentirá la angustia de perder a los niños. Si aún conserva el gusto por la carne humana, déjenle comer granadas, que tienen el mismo sabor. ” 
Pensando en esta anécdota, Issa, compasivamente, pone el piojo en una granada. **

Nuevamente se trata de una fantasía, pero es algo fantasioso que está imbuido de profundos sentimientos. 
¿Qué debemos hacer con los piojos, con los tigres, con los locos, con este universo violento e incontrolable?

(R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido. Tokyo)

*

Tada oreba
oru tote
yuki no furi ni keri

たゞ居れば居るとて雪のふりにけり ISSA

Simplemente estando,
quedándome en ese estar,
caía la nieve

No hay nada que hacer para que la maravilla tenga lugar

El wu-wei, el “no-hacer” del Taoísmo, no es la quietud zen, 
es permitir a las cosas que sean; es no cortar los vínculos que hay cuando tú estás. 
Es actuar sin que tu acción vulnere la armonía en la que se te ha instalado.


-Trad. y comentario de Vicente Haya






Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido. Tokyo, Versión libre: JB
http://jorgebraulio.wordpress.com/
http://blogs.periodistadigital.com/elalmadelhaiku.php?cat=9520






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